ARQUITECTURA POPULAR

En este apartado del blog de Nava de Béjar queremos dar a conocer nuestra arquitectura tradicional navera y de la comarca de la Sierra de Béjar; aún así ya os avisamos que para poder conocer mejor nuestra arquitectura comarcal hay que visitar la bonita villa de Candelario y una vez ahí comprobar en cualquiera de sus viviendas típicas de tres plantas la arquitectura tradicional de la que gozamos con orgullo los que vivimos o hemos nacido en la Sierra de Béjar. ¡VIVA NAVA DE BÉJAR! ¡VIVA SANTO DOMINGO DE GUZMÁN!

-----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

* Texto extraído del artículo de Wikipedia "Sierra de Béjar (comarca)", dentro de la sección "Arquitectura tradicional"

En la Sierra de Béjar las casas se edifican agrupadas unas con otras para poder soportar mejor la rigurosidad del clima. Llama la atención que en casi todas las puertas se colocan unas protecciones de madera para resguardar de las nevadas. Se trata de las "batipuertas".

La fachada de la típica casa bejarana posee una presencia muy sólida. Suele ser simétrica en la distribución de las puertas y ventanas. Expone sillares de granito en estructura y dinteles. El resto se recubre con cal quedando en un característico color blanco. Según la capacidad económica de los moradores, presenta uno o dos pisos en altura y además se suele construir una terraza en la segunda o tercera planta, si la hay.

En los tejados no se observan chimeneas pues suelen sustituirse por un cántaro roto. A veces el humo simplemente sale por un teja levantada.

Al entrar en la planta baja nos encontramos con el "portal" o vestíbulo distribuidor desde el que se accede a distintos cuartos y donde se sitúa la escalera. También da acceso al patio trasero en las casas que lo tienen. Uno de los espacios de esta planta es el conocido como "picadero", un cuarto habilitado para realizar la matanza. En la viga central se colgaba un arnés donde se colocaba el cadáver del animal para su despiece.

En el primer piso se encuentra la "sala", un espacio que da a la fachada y cuenta con varios dormitorios. La cocina se encuentra normalmente en el segundo piso aunque también puede presentarse en el primero. Es el espacio más concurrido de la casa. Suele ser amplia y enlosada de piedra. Al contrario que en la mayoría de las cocinas tradicionales del resto de las comarcas de la provincia, en las de la Sierra de Béjar no existe la amplia y característica chimenea de campana. Existe un "sequero" o techo de rejillas por el que se escapa el humo hacia el desván. Esto posibilitaba la curación y conservación del embutido y los productos perecederos. También ayudaban a ello un conjunto de ventanas practicables en solana existentes en la fachada de esta planta.

El desván suele ser diáfano y está dotado de un complejo sistema de "varales" o palos de donde se cuelga el producto de la matanza.




VERSIÓN CREADO CON LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL (IA) DE CHATGPT

La vivienda tradicional de la Sierra de Béjar se construye casi siempre con materiales locales, principalmente piedra granítica y madera. Las fachadas suelen presentarse en piedra vista o revocadas y encaladas, dejando el granito visible en esquinas, dinteles y marcos de puertas y ventanas. El aspecto exterior es sobrio y robusto, sin apenas elementos decorativos, ya que prima la funcionalidad. Las ventanas no suelen ser grandes, pensadas para proteger del frío invernal propio del clima serrano, algo muy característico en pueblos como Nava de Béjar y otros de la comarca.

En cuanto a la altura y la organización general, lo más habitual es encontrar casas de dos plantas, aunque no es raro que dispongan también de un desván o “sobrao”. La planta baja se destinaba tradicionalmente a cuadra, bodega, almacén o espacio de trabajo, mientras que la planta superior era la vivienda propiamente dicha, con la cocina, las habitaciones y la sala. El desván servía para guardar grano, leña, productos de la matanza o utensilios del campo, manteniendo así una clara separación entre la vida doméstica y las labores rurales.

El interior de estas viviendas está muy ligado a la vida familiar y a las costumbres rurales. La cocina suele ser el espacio central de la casa, amplia y acogedora, muchas veces con chimenea o cocina económica, alrededor de la cual se hacía la vida diaria. Los suelos antiguamente eran de piedra o barro cocido, y las escaleras solían ser de madera maciza o de piedra. En general, las estancias son sencillas, prácticas y pensadas para el uso diario, sin lujos, pero con un fuerte sentido de hogar.

La adaptación al clima de montaña es uno de los rasgos más claros de este tipo de vivienda. Los muros son gruesos para aislar del frío en invierno y mantener el frescor en verano, y los tejados son a dos aguas, cubiertos con teja árabe, lo que facilita la evacuación de la nieve y la lluvia. Los aleros son discretos, sin grandes vuelos, y todo el conjunto está pensado para resistir bien el paso del tiempo y las condiciones climáticas serranas.

Por último, la relación de la vivienda con el pueblo es muy estrecha, ya que estas casas forman parte de núcleos compactos, con fachadas alineadas a la calle y conjuntos urbanos continuos. Las calles suelen ser tranquilas y, en muchos casos, estrechas, reforzando la sensación de abrigo frente al clima. En algunas viviendas existe un pequeño patio trasero, corral o huerto, pero la casa no se concibe como un elemento aislado, sino como parte viva del tejido del pueblo, algo muy propio de la Sierra de Béjar y de lugares como Nava de Béjar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario